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miércoles, 11 de mayo de 2011

El hombre en su caminar tiene la osadía de ofender al Creador. Pero arrepentido con
su canto implora clemencia. Ese canto convertido en poesía en décima se eleva al cielo solicitando la divina gracia.
Ese canto de de aflicción y angustia que padecen las almas en el purgatorio se
convierten en ruegos de clemencia en las novenas para difuntos. Así todos los días del rezo de la novena, luego de dicho el acto de contrición, se formula la petición y se recita una décima: Aquí las décimas día por día.

Primer día:

Por cierto debes tener
que la voluntad aspira
y por fin último mira
al Supremo bien poseer
que la pena no es de creer
¿Padecerán por privadas
de Dios las almas amadas?
Y pudiendo tu oración
aliviarle su prisión
las deja desconsoladas.

Segundo día

Si en una cárcel te vieras
con cadenas oprimido
¿no exhalaras el gemido
y la libertad pidieras?
Pues oye en penas fieras
se encuentran hoy sumergidos
deudos tuyos afligidos
piden a tu gran piedad
ruegues que en la eternidad
por Dios sean admitidos

Tercer día

De un seno obscuro y fogoso
donde el sol no resplandece
ni la estrella allí aparece
se oye un llanto quejumbroso,
y tú tan poco piadoso
no escuchas sus peticiones
que son pedirte oraciones,
mal les correspondes cuando
su hacienda estás disfrutando
y no alivias sus prisiones

Cuarto día

Que la Justicia Divina
puso al purgatorio encuentro
de la tierra allá en el centro,
siendo esta cárcel vecina
al infierno, tú imagina
¡cuan grave será el dolor
que les causa aquel furor
con que los malos maldicen
a quien los santos bendicen
pues es todo un puro amor!

Por algún motivo, para el cual no tengo explicación, a las décimas que deben recitarse
el día quinto, sexto, séptimo y noveno les falta uno o dos versos. Sin embargo, están
estructurados como y apuntado que son décimas.

Quinto día

Une las penas y horrores
que han inventado tiranos
los jueces más inhumanos
y hallarás que son mayores
los tormentos y dolores
que sin cesar atormentan
a las almas y aunque intenten
los Santos expresar
por más que ellas se alienten.

Sexto día

Es un abismo horroroso
que muy fácil es su entrada
y viendo salir penoso
hasta lograr con tu celo
el descanso que en el Cielo
Dios lo tiene preparado
no seas tan descuidado,
pide con todo tu anhelo.

Séptimo día

Nadie puede poner tasa
al fuego del purgatorio
que sin consumir abrasa
esto es lo cierto que pasa
y que con penas medidas
con las culpas cometidas
purgadas en este fuego
mira que no son fingidas

Octavo día

Caundo llegan a pensar
los males que cometieron
y los bienes que omitieron
tanto se llega a aumentar
de las almas el pensar,
que llega a ser su dolor
sin duda mucho mayor
que el fuego que las aflige
pues según esto colige
cuan grave serán el ardor!

Noveno día

Si el alma nace muerta
por la culpa para entrar
en la Iglesia ha de importar
también es cosa muy cierta
que en aquel obscuro abismo
padecen duro bautismo.
Las almas para purgar
los restos y pasar
de Dios el reposo mismo.

Quizás por desconocimiento de la estructura de las décimas, cientos de personas recitan
estos versos sin reparar en ello. Estos poemas, forman parte de un importante legado
de los valores espirituales que atesora la religión católica. Son un canto de clemencia al
sufragio de las almas en el purgatorio.

Roberto Cifuentes Escobar.

Tomado del libro: Novenas. Serviprensa, S. A. 2005, Pág. 77, 78, 79,80, 81 , 82, 83, 84,
85 y 86.