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lunes, 20 de diciembre de 2010

De "Los Episodios del Vagón de Carga"

El 20 de mayo de 1971, la Editorial Universitaria termina la impresión del libro Los Episodios del Vagón de Carga —poesía— del poeta y dramaturgo guatemalteco Manuel José Arce y en la contra portada se lee: “un quehacer de tedio y de lucha en que la novedad de las sugestiones es lo que menos importa frente a la amarga desaprensión y desencanto que trasuntan los poemas. Los subtítulos como anti-pop-emas, y entrocan en cierta forma, con ese sin sentido del arte Pop: tienen algo de ocurrencia recreada. El poemario refleja en estas maneras expresivas que lindan, a veces, entre el Slogan y la frase sustantiva llena de contenido poético: el clima en que se mueven creadores y artistas en el contexto del subdesarrollo: el cinismo de la evasión, y, paradójicamente a la vez, el compromiso abrazado”.

Este poemario, 1er. Premio Poesía Juegos Florales de Centroamérica y Panamá. Quetzaltenango, 1969, contiene un “intermedio” con el Tema del Amor. Estos poemas fueron escritos en décimas.

1
Casualmente, su mano con la mía.
Casualmente, sus ojos y los míos.
Y adentro, adentro enfurecidos ríos:
la impaciencia, la lucha, la agonía.
Volcán oculto que jamás se enfría
condenado a silencio permanente:
el no poder decir lo que se siente
cuando sus ojos en mis ojos posa,
cuando mi mano con su mano roza
inadvertidamente, casualmente.

2
He convertido en cárcel de ternura
lo que –corazón- es jaula de ensueños.
He convocado todos mis empeños
a afán amargo y a labor tan dura
como es la de hacer grata la tortura
de callar este amor, mi ciego dueño.
He puesto a mi dolor gesto risueño
y freno he puesto a mi mortal premura
por tal de no manchar la cruel blancura
con que te consagró mi propio sueño.

3
Tengo hecha la razón a la locura
y la esperanza a la desesperanza.
Ah, el fuego amado que jamás se alcanza.
Ah, la imposible y dulce quemadura.
De sombra y fuego, brasa que perdura
tan en profunda soledad vivida
que no se sabe si es que da la vida
o la consume. Llama y sombra juntas:
la razón se me quema de preguntas
y la esperanza es una brasa herida.