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viernes, 23 de abril de 2010

No hay bien que del mal me guarde

Estas décimas son del año 1591 de autoría de Vicente Martinez Espinel.

No hay bien que del mal me guarde,
tenebroso y encogido,
de sin razón ofendido
y de ofendido, cobarde.
Y aunque mi queja ya es tarde
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende
que voy contra quien me agravia
como el perro que con rabia
a su propio dueño ofende.

Ya esta suerte que empeora
se vio tan en las estrellas
que formó de mí querellas
de quien yo las formo ahora.
Y es tal la falta, señora,
de este bien, que de pensallo
confuso y triste me hallo;
que si por vos me preguntan
los que mi daño barruntan
de pura vergüenza callo.

(tomadas de http://www.cenit.cult.cu/sites/ladecima/origenes1.htm)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuatro décimas de Espinel

Dejamos acá cuatro décimas de la pluma del gran Vicente Martinez Espinel.

Sólo una satisfacción
me queda de tantos daños,
y es ver que en tan largos años
no os enfada mi razón,
aunque para más pasión
podrá ser que los neguéis
pues cuanto queréis podéis,
mas a tan grave delito
queda vivo un sobre escrito
que de mi letra tenéis.

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El pensamiento cansado
del importuno dolor
busca el estado mejor
(si en amor hay buen estado);
que a un pecho tan lastimado
ni la gloria lo alimenta,
ni la pena lo atormenta,
que elevada la memoria
ni siente pena, ni gloria,
ni el bien ni el mal lo sustenta.

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Esto da fuerza a mi fe
a que su intento prosiga,
y vuessa merced no diga:
Desta agua no beberé,
Podrá ser que lo que fue
torne a ser como primero,
que en vuestra clemencia espero,
y no be de desesperar,
que no será justo echar
la soga tras el caldero.

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A vos presentaron quiero
desta verdad por testigo:
que un declarado enemigo
sostengo por verdadero,
y aunque desdeñado muero
ser sin razón desdeñado
no es por lo que en mí ha faltado,
que en todo el discurso nuestro
tan buen gusto como el vuestro
no pudo ser engañado.