
Tu, flor en mi fantasía
cual infinito caudal,
que te vuelves el manantial
de mi joven utopía.
Mi dulce y fresca alegría,
eres mi llanto al rezar
cuando sí, puedo escuchar
tu pulso en mi corazón
y es entonces mi razón
que en ti, vuelvo a retoñar.
Texto: Erika Paola del Cid
Fotografía: Roberto Cifuentes E.
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